viernes, 29 de noviembre de 2013

Risotto Amarillo

¡Hola a todos!

Sé que el 29 es el día de los gnocchi, pero hoy les traigo otro plato de la familia de las pastas: el risotto. Es una comida que me fascina. Ya de por sí me gusta mucho el arroz, pero la cremosidad de esta preparación es increíble. Un plato exquisito que es fácil y hace que te luzcas como nunca.

Risotto Amarillo

Para esta preparación debes utilizar arroz arborio o carnaroli, que son arroces que tienen alto contenido de almidón que es lo que le da la cremosidad. Para la paella, por ejemplo, para la cual se necesita un arroz más bien seco, se utiliza arroz basmati. Todos los podés conseguir en cualquier supermercado o dietética.

Para 4 personas, vas a necesitar:
*300 gr de arroz Arborio o Carnaroli
*2 cebollas en cubitos pequeños
*2 morrones en cubitos pequeños
*100 gr. de champignones fileteados
*100 ml. de vino blanco
*1 cda. de azafrán
*1 cdita. de nuez moscada (opcional)
*1 cda. de manteca
*Caldo de verdura
*Queso rallado (a gusto)

En una olla con un chorrito de aceite, saltea la cebolla primero y luego agregá el morrón. Salpimentá. Añadí el arroz y removelo. Lo que hacemos es nacrar el arroz para que se mantenga consistente durante la cocción y se pueda extraer bien su almidón. Una vez brillante, añadí el vino blanco y dejá que se evapore el alcohol. Cuando pases la cuchara y el arroz ya no se una, agregá caldo solo hasta cubrir el arroz por completo. Durante la cocción siempre tenés que estar revolviendo el arroz, así logra salir el almidón. Cuando empiece a secarse, añadí más caldo. Repetí este proceso hasta que la consistencia del arroz sea la correcta: al dente. En la última cucharada de caldo que añadas, disolvé el azafrán. Si lo tirás en la preparación sin disolverlo, es probable que solo la parte de arriba del arroz te quede 'amarilla'. Además, añadí los champignones. Salpimentá. Apagá el fuego e integrá el queso parmesano. Se va a derretir solo con la alta temperatura del arroz.

Para la galleta de queso solo tenes que poner queso rallado en una sarten o en una placa en el horno y dejá que gratine. Se va a despegar solo.

¡Serví y disfrutá!