domingo, 10 de noviembre de 2013

Una mala experiencia

¡Hola a todos!

Violeta
El viernes con mi novio quisimos ir a tomar el té. Le propuse ir a Violeta, la sucursal de Palermo de la famosa panadería de San Isidro.

Podría hablar un poco de la historia del lugar, contar que la sucursal de San Isidro la abrió hace 30 años Violeta Massey, media hermana de Pablo, y es su hija Violeta Kistenmacher quien fundó la sucursal en Bulnes y Las Heras. Sin embargo, mi experiencia no fue mala... fue nula, por lo que la historia poco interesa.

Llegamos alrededor de las 6 30 de la tarde, horario pico para tomar el té, aunque en el local no había nadie. Me hace sentir incómoda cuando no hay un alma ni hay música y todo lo que charlamos retumba alrededor del lugar. La chica que atendía no sabía bien a qué veníamos... se ve que estan más acostumbrados a que los clientes compren algo para llevar y no que se queden a tomar un café, aunque hay unas 6 mesas para hacerlo.

Nos sentamos. Esperamos un rato. La mujer se acercó y nos preguntó qué queríamos tomar, a lo que respondimos con el pedido de la carta. Nos trajo una y la puedo recitar de memoria por la escasa variedad de cosas para comer/tomar. Hay croissants, masitas, tostadas y porciones de torta. Para beber, todas las variedades de Nespresso, té con leche, con limón o solo y gaseosas. Eso es todo. Hay tres opciones de 'combos' para el desayuno y merienda que involucran café o té más tostadas o 3 masitas o una porción de torta. Mi novio iba a pedir croissant entonces decidí darle una oportunidad a las famosas tortas. Me acerqué al mostrador mientras la chica pedía su turno de depilación y miré las variedades. 4 tortas de las cuales pude interpretar dos: la torta Rogel y la Marquise.

Esperamos un rato hasta que volvió la chica a tomarnos el pedido. Mi novio pidió su té con leche con una croissant y yo pregunté cuáles eran las opciones de tortas. Me respondió que en ese momento solo tenían Rogel en porción, así que opté por un croissant y una lágrima.

Seguimos charlando, nadie entraba. Se acerca nuevamente la mujer a pedirnos mil disculpas porque se había quedado sin croissants. Raro... 6 30 de la tarde sin algo tan básico como un café con medialunas. Le pusimos la mejor onda y nos quedamos esperando nuestras bebidas.

"Chicos, me van a matar ¡No tengo leche! Tengo sólo para hacer tu té". No podíamos creerlo. Miren que conocemos lugares, hemos tenido malas experiencias, pero como esto nunca ¡No tenían leche! Pobre, la chica me dio mucha lástima... la debe haber pasado mal cuando fue para la cocina y se dio cuenta que no había leche. Vino desde atrás como perrito mojado prácticamente diciéndonos 'vayanse porque no tengo nada para ofrecerles'. Los tres nos reímos porque sinceramente era de no creer. No nos quedó otra que levantarnos e irnos a buscar un simple café a otro lado.

Según Planeta Joy, la guía de restaurantes, hay todo tipo de cosas para degustar en Violeta. Habla de menús para el mediodía y comenta que la 'verdadera estrella del lugar es lo dulce'. Yo no se si fuimos justo en un mal día o qué, pero lo cierto es que no pude probar ni el café. Habrá que ir hasta San Isidro.